Hay recuerdos que merecen un lugar propio. Este portafotos fallero de la colección Arrels está pensado para conservar, con discreción y elegancia, un fragmento de un año que deja huella.
Personalizado con el escudo de la comisión, el cargo y el año, es una pieza sobria y atemporal que puede utilizarse tanto para enmarcar una fotografía significativa como para guardar un retal de la tela del traje, convirtiéndose en un recuerdo cargado de simbolismo.
Diseñado especialmente para representantes mayores, es un detalle cuidado, ideal para entregar al cierre del ejercicio fallero o en actos destacados de la comisión.
Un objeto sencillo, pero lleno de significado.


